Motociclismo

La Isla de los Sueños

La Isla de los sueños. Rodeada del mar que limita el bien y el mal. Dicen que si logras llegar al puerto, no querrás volver a embarcar jamás. Dicen, que encontrarás mil emociones distintas, todas ellas difíciles de describir, sin embargo, hay una característica en la que todo el mundo coincide. El amor. Amor por el motociclismo, por la gente, por el tiempo, y amor por la vida. Pocos son los que están dispuestos a entregarlo todo por una mínima recompensa, que además, te enganchará hasta el final de tus días.

Allí no se siente miedo. Porque quien se enfrenta a él, lo pierde para siempre, y logra encontrar el precioso regalo que ofrece una simple vivencia. Los hay, que no se atrevieron a vencer ese miedo, y trataron de huir luchando contra los que simplemente buscaban su libertad.

Quizás, y solo quizás, no llegues a comprender el porqué. ¿Pero acaso hemos podido entender algo en esta vida?. Dicen, que fuera de la Isla, solo se vive del recuerdo. Las memorias que se han plasmado sobre asfalto. La nostalgia de lo que fue, lo que pudo haber sido, y lo que no. Pero también, de lo que será. Fuera de la Isla nada es eterno, pero dentro, todo pervive. Lo que antes era efímero, se ha convertido en algo tan valioso como la vida misma.

Ciudades llenas de tempestades y barrios grises, quieren parecerse mínimamente a la Isla de los sueños, ajena a toda la melancolía que ella misma genera. Para quien ponga rumbo, un mar lleno de mensajes dentro de botellas, obstaculiza el paso a los que no tienen claro su destino. Probablemente, todo acabe en un suspiro, y aún así, tendrás claro que cada segundo sobre la Isla, habrá merecido la pena.

Nunca he podido asistir al TT de la Isla de Man, pero Raül Torras me enseñó que significaba. Me hizo sentir qué es luchar por algo. Recuerdo como me contaba todas las dificultades que pasó en 2019. De todos los tipos posibles. Sin embargo, jamás pasó por su mente abandonar.

Hizo honor a la famosa frase de Miguel de Cervantes. «Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas, a amargas dificultades.» Después de una recuperación complicada, y la búsqueda de todo lo necesario para participar en la isla, siguió rompiendo sus propias barreras.

Tras unos años duros de pandemia, en los que la celebración de muchas Road Races fue imposible, llegaría el regreso al gran escenario. 2022 sería un año precioso para su vitrina, obteniendo seis réplicas de seis posibles, algo que solo lograron otros dos pilotos en esa edición. Pero sería aún más precioso para su alma, ya que ansiaba dominar las calles británicas, en una mezcla de peligro y comodidad inigualable, formando una felicidad única.

En este 2023 logró una auténtica gesta. Entró en el club de las 125 millas, algo que muy pocos en el mundo son capaces de hacer. Todo un hito para el motociclismo español. Sin embargo, nos llegó la peor de las noticias. Aún así, Raül tenía claro que cada segundo sobre la isla mereció la pena. Solo puedo darle las gracias por algo que me quedaré toda la vida.

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