WorldSBK

El mundial de Supersport 300, una categoría sin rumbo

El campeonato del mundo de Supersport 300 llegó con buenos ojos ante la mirada de los aficionados. Espectáculo y emoción a niveles muy altos, agregados a un sistema fácil de seguir, y de participar para la gran mayoría de pilotos.

Motos de baja cilindrada, casi de serie, proporcionando unos costes menores a aquellos que no puedan permitírselo. También la inexistencia de carreras transoceánicas, algo que ayuda a evitar pérdidas en los equipos.

En un principio, todo hacía parecer que era la categoría soñada para la promoción de jóvenes talentos. Sería el reemplazo a una European Junior Cup, que parecía quedarse pequeña para las aspiraciones de esos pilotos que pretendían llegar a lo más alto. Pese a ello, uno de los campeones, Augusto Fernández, tiene en su haber un título mundial de Moto2, y es actualmente competidor en MotoGP. También hubo pilotos que hoy día tienen un buen papel, como son Hannes Soomer, Albert Arenas, Bo Bendsneyder, Ilya Mikhalchik, Kevin Manfredi y Mika Pérez.

Sin embargo, estamos hablando de que tan solo 7 pilotos han podido asomar la cabeza, en una categoría por la que pasaron más de 300 durante los seis años que existió.

Augusto Fernández liderando una de las carreras de la European Junior Cup en 2014

Pese a ello, esta copa monomarca (Kawasaki en 2011, KTM en 2012 y Honda hasta 2016) tenía un aspecto mucho más suculento que el actual Supersport 300. La inscripción de 18.950 euros incluía una motocicleta preparada para las carreras y equipos auxiliares para boxes, transporte de la moto a cada uno de los circuitos, neumáticos, gasolina, miembros del equipo, hospitality en el paddock, asistencia técnica, y un campamento de entrenamiento de pretemporada en España.

Mirando a la actualidad, parece que ha ido a peor, a pesar de pretender ser una solución. El mundial de Supersport 300 se ha convertido en una categoría de pilotos de pago en su amplía mayoría. Pocas son las excepciones que cuentan con una plaza otorgada por sus resultados. Y en esos casos, lo hacen sin recibir un sueldo.

Ana Carrasco el día que logró ganar su primer título mundial

Por otra parte, desde su nacimiento, podemos distinguir muy pocos pilotos asentados en categorías mayores. De todos los campeones del mundo de este certamen, ninguno ha podido repetir la gesta en sus pasos posteriores por cilindradas mayores.

Manuel González, ganador en 2019, ha sido el único que ha llegado a Moto2 de todos ellos, y apunta a que podrá tener un buen papel en 2024. También lo hizo muy bien en la categoría intermedia del WorldSBK, algo que actualmente está tratando de lograr Adrián Huertas. Pero son los dos únicos participantes que han podido desplegar su talento sobre otras monturas. Marc García y Ana Carrasco, no han podido rendir todo lo bien que se esperaba, ambos por distintas circunstancias. Álvaro Díaz y Jeffrey Buis, de igual forma, pero ellos son los casos más recientes.

Díaz logró su título en 2022, algo que le dio alas para promocionar. Pero tras un año de rookie en Supersport, en el que tan solo ha sumado seis puntos, no le ha dado solvencia para seguir en el campeonato. Y es que por ahora, se encuentra sin montura para 2024.

José Luis Pérez González felicitando a Jeffrey Buis por su bicampeonato

Por otra parte, Buis tiene ya una amplia experiencia en la categoría pequeña. Triunfó en 2020, pero se quedó para defender el título. Y no ha sido hasta este 2023, cuando ha podido revalidar su logro, para volver a defenderlo la temporada que viene. No es la mejor carta de presentación para un piloto. Y no será el único, ya que no habrá ningún expiloto de Supersport 300 (en 2024) en la categoría intermedia de Superbike.

Hay unos cuántos hechos diferenciales para que los equipos no suelan ver con buenos ojos un fichaje procedente de esta cilindrada. El primero es la poca exigencia técnica de estas motos. Mucho peso, y poca potencia, en circuitos anchos y bastante largos. Consecuencia de ello, aparecen las carreras en grupo.

Este tipo de definiciones en las pruebas, hacen que prevalezca más una buena gestión de las posiciones, y la buena suerte, más que el poder marcar tu ritmo y diferenciarte del resto.

Mirko Gennai ganando una de las carreras en Barcelona

Pero ese no es el principal problema. El gran dilema que nos deja todo esto, es la peligrosidad que se genera de forma continua, poniendo en riesgo la vida de los pilotos.

Cuando un piloto se cae, y se queda en mitad de la pista, corre el riesgo de que ninguno de los que le siguen puedan evitarlo. Si además, es un grupo numeroso, es una lotería. Por desgracia, esto ha ocurrido en dos ocasiones, con las pérdidas de Dean Berta Viñales, y Victor Steeman. Es por ello, que se debe trabajar en una solución lo más pronto posible. El único cambio que se ha realizado, fue en 2022, con la modificación de la edad mínima, de los 15 a los 16 años. Pero esto para nada es suficiente para evitar un riesgo evidente.

Todo parece indicar, que en un futuro la medida podrá ser la implantación de las Supertwin. Los motores bicilíndricos son los que más suenan en las oficinas de Dorna, para tomar una nueva deriva en las motos derivadas de serie. En esta categoría, actualmente podemos encontrar las Kawasaki ER-6 y la Ninja 650, la Yamaha R7, la Paton S1-R Lightweight, o la Aprilia RS660.

Esta categoría lleva siendo usada de forma oficial, desde 2012 en el Tourist Trophy de la Isla de Man, y también en muchas otras Road Races desde 2011. Pero por el momento no se ha dado ningún paso adelante más, salvo un intento de incorporación al ASBK (Campeonato Australiano de Superbike), pero todo fue en vano. Y bien es cierto, que la YZF-R7 está tomando fuerza con las distintas copas monomarca organizadas por Yamaha, por lo que tendremos que estar al tanto.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *